Qué bonito es observar la plasticidad en el camino,
y con ello,
unos pasos avanzan hacia el paisaje.
El sendero es largo. Insospechado. Infinito.
Mas no conozco el trazo,
grueso o fino,
de esta ralla incrustada en el suelo.
Dibujo una circunferencia.
Como eje,
ese árbol hijo de la roca.
Contorneo un cono.
Arriba, abajo, una vuelta,
de nuevo es su inicio.
Ensayo un triángulo.
Un triángulo escaleno
por lo escarpado en mis pasos.
Qué bonito es observar la plasticidad del camino.
Del camino que existe en el eterno caminante.
El Camino, un delgado hilo sujeto a mi mente.
ResponderEliminarDe él estira el paisaje y me dirige hacia la Nada.
La Nada, un delgado hilo sujeto a mi mente...
ResponderEliminarYo soy la mente de la Nada
ResponderEliminarque vaga en busca del Camino.