miércoles, 15 de febrero de 2012

ANDANZAS Y PENSAMIENTOS (I) - SENDERO


Lo confieso, camino más que paseo, y es en estos andurriales campestres, ya que, los prefiero a los urbanos, a pesar de ser más urbanita que rural, (os aviso de mis grandes contradicciones que me hacen feliz), donde dejo que florezca el diálogo en mi mente, para de esta manera, organizar un poco el desván de mis pensamientos que, he de decirlo, últimamente lo llevo un poco desordenado. Y es así, como de esta forma, limpio, barro y al final lo vuelvo a colocar todo en su mismo sitio, a la espera de otra limpieza general, acompañada de una larga caminata y, siempre con la más íntima esperanza de no encontrarme con ningún ser, tuneado para su paseo matutino, o peor aún, con un altavoz colgado de su cuello y, en el peor de los casos, en su cintura, que va esparciendo griteríos a modo de un fracasado intento de bajo contínuo, propio de un disco rallado, porque si esto ocurre, mis pensamientos se largan, corren, se agitan, sudan de terror y me piden de rodillas clemencia para volver de nuevo a su caverna, sin quedarme otra solución que ceder a mi protección fraternal hacia ellos y dejarlos esconderse debajo de las piedras, para justo a continuación, lanzar desde mi interior un magnífico y silencioso IMBÉCIL!!! hacia ese ser que todavía osa saludarme, o eso creo, porque es tanto el griterío que lleva encima que no logro descifrar la palabra que me dirige.


En fin, en otra ocasión, volveré a sacar de paseo a mis pensamientos para dejarlos pastar a sus anchas con la firme esperanza de no encontrarme, de nuevo, con esos seres tuneados que acechan por las montañas, cual Yeti sin tanta nieve.

3 comentarios:

  1. Atahualpa Yupanqui era más lírico, pero ya hacía lo mismo cuando no engrasaba los ejes de su carreta; huía del silencio para no pensar.

    Sin embargo la voz de Atahualpa nos contó un mundo sobre el que descansar la cabeza sin almohadas de falsa ternura.

    http://letras.terra.com.br/atahualpa-yupanqui/844611/

    Paseos para hollar con cada pisada los caminos interminables hacia un mirador a la vida al que nunca se llega... después de la siguiente curva vendrá la cima, y así, así, hasta que llegue la noche.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Celebro, laberinto, que traigas a este muro de ideas las palabras cantadas de Atahualpa Yupanqui. Hay continentes que a mí, particularmente, me hacen más feliz que otros y el de Atahualpa me hace especialmente feliz, siempre que lo mire desde el Yucatán hacia Lapataia.

      Eliminar
  2. El mundo se me presenta violento y depredador, lejos de esas almohadas de ternura que mencionas, amigo laberinto, por ello, creo, que necesitamos fugas de pensamiento propias (o conversaciones delante de una mesa repleta de vasos semillenos), cual botes salvavidas.

    Lástima que el océano esté repleto de corrientes que nos devuelven a la realidad de forma casi inmediata.

    ResponderEliminar