
(Otoño)
Clic!
ya caes…
suave,
balanceándote
de sur a norte,
de este a oeste
cual rosa de los vientos,
ssshhhhhhh…
ssshhhhhhh…
ya caes...
ligera,
acariciando el aire,
experimentando la brisa,
saboreando el viento en
tu cuerpo,
tu piel,
(mi vida)
hacia aquí
sssshhhh…
hacia allá
ssshhh…
no es un vals,
es tu descenso
calmo y ligero
hacia
el suelo,
en el cual te posas,
y por fin...
crashhh!!!!
ya no existes.
(Primavera)
de nuevo...
(el rayo que no cesa)
luz de sol,
rocío de la madrugada,
el canto del pájaro.
Oh! volviste a nacer
pequeña y
frágil,
ssshhhh…
un soplo
te acaricia,
te mima.
Qué lejano está ese descenso.
Clic.
A veces juego a sentirme en el hemisferio sur y cuando me invade la tristeza en primavera me justifico con un otoño argentino. La melancolía porteña, Piazzola gimiendo, mientras aquí florece insultante la Naturaleza. Somos espíritus desasosegados de humor líquido entre las estaciones.
ResponderEliminarMi querido hemisferio sur, mi querida tierra porteña y Piazzolla en su bandoneón acompañando a la voz desgarrada y profunda de mi muy querido Polaco Goyeneche.
EliminarEsta imagen, querido amigo, me acompaña en días alegres y tristes, en días luminosos y sombríos.
Soy un mar de sensaciones que me ahoga completamente. Un mar de sensaciones porteñas... y una isla en donde habito.
Y eso que nunca he surcado los cielos ni traspasado los Pirineos.
ResponderEliminarEl viajar puede ser un atributo prescindible para el vicio de existir. ( Aunque en mí sea una contradicción).
ResponderEliminarLeyendo tan bello poema, no puedo dejar de sentirme hoja.
ResponderEliminarTODO es ciclo en esta vida. La primavera de mi hija, me hacerca un otoño imparable.
Primavera, verano, otoño, invierno, primavera...
Nacer, crecer, envejecer, morir, mutación, nacer...
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Clic