
Cierro puertas,
cierro ventanas,
abro mi alma,
mi mente
e invito a pasar
pensamientos
por éstos, mis espacios cotidianos.
No franqueéis las puertas,
les digo,
no franqueéis las ventanas,
pues un mundo atroz y cobarde
pulula por las calles.
Cierro puertas y ventanas.
Es de día,
…de noche...
(mi cobijo).
Un poema mesurado y de gran profundidad. Tus palabras nos invitan a la paz de la soledad, un estado cuestionado y sin embargo, para algunos, el único origen posible para la creación excelente.
ResponderEliminarGracias por tus cálidas palabras amigo laberinto.
ResponderEliminarEs cierto que actualmente la soledad está mal vista, y más si es con el fin de reflexionar o pensar o incluso sencillamente para encontrar la paz interior que tanta falta hace. Pero ya sabes amigo, que para estar en paz no es necesario sólo un espacio adecuado sino también un estado óptimo de calma conciencia.
A menudo pienso, por qué esta sociedad que, en teoría se nos muestra avanzada, realmente representa una época de una extraordinaria relajación intelectual.
En fin, me siento dichoso de poder contar con mentes maravillosas y amigas a mi alrededor, y compartir con ellas tantas reflexiones, aunque sólo sea una vez entre tanto tiempo.