Y afortunados somos por tener el privilegio de poder renunciar -de vez en cuando- a ella. Disfrutemos del silencio, abandonando por unos instantes el último artificio al que recurrir: la palabra... shhhhhhhhh
Maestro Tao-ré, me complace tu presencia, y agradezco el sonido dactilar, muestra de tu pensamiento. Y ahora, dejemos que vuele el viento y acaricie la faz de esta nueva existencia.
Y afortunados somos por tener el privilegio de poder renunciar -de vez en cuando- a ella. Disfrutemos del silencio, abandonando por unos instantes el último artificio al que recurrir: la palabra... shhhhhhhhh
ResponderEliminarMaestro Tao-ré, me complace tu presencia, y agradezco el sonido dactilar, muestra de tu pensamiento.
ResponderEliminarY ahora, dejemos que vuele el viento y acaricie la faz de esta nueva existencia.