
Yo soy de un pueblo que ya no tiene lengua
que ya no tiene paisajes
que oculta su tradición
que ya no existe
Yo soy de ese pequeño pueblo donde la gente
no habla
y escucha su pensar
de ese olvidado pueblo donde tan sólo es necesario que salga la luna al anochecer
Soy de allí,
donde todas las personas creen en ser
y no en aparentar
donde tú y yo nos encontraremos
porque sí, lo he de decir,
mi pueblo existe y voy hacia allí.
Sí, y no es una utopía, es tan real como "uno mismo". Pero hoy "uno mismo" tiene mala prensa, para ser convencido con este ardid de que en él no hay nada de original, nada nuevo y buscando lo original y lo nuevo se va separando del lugar al Sol que siempre le dio luz y calor.
ResponderEliminarExacto, amigo laberinto, la búsqueda del yo, de lo que tanto se ha escrito, en ocasiones, se me antoja como un difícil viaje, en el que se corre el riesgo de obviar nuestras propias singularidades, sólo con el único afán de mostrarnos particulares a una sociedad demasiado afín.
EliminarNo olvidemos que ser originales, sólo se consigue, según mi criterio, siéndolo con uno mismo y no en comparación a nada más, pero Oh! desdicha de la vida, nuestro hábitat es social, una carga más en nuestra propia castración.
Bienvenido amigo.
Sólo una rectificación: en la primera línea, donde reza "de lo que tanto se ha escrito", debería decir "del que tanto se ha escrito".
EliminarPerdón, es que he perdido mi yo por una de estas páginas. ¿Alguien lo ha visto?
ResponderEliminarYo he encontrado un bosque de éllos.
ResponderEliminarCreo que me voy a quedar en él por una buena temporada.