
(a prueba de espontaneidad)
Ahora voy a ser frívolo hasta conmigo mismo,
voy a increpar cualquier pensamiento,
voy a vitorear cualquier banalidad,
pues es lo que me pide mi cuerpo,
y con todo esto,
espero conseguir estar a la altura
(de sus circunstancias).
Voy a evitar pensar,
voy a evitar reflexionar.
Pero voy a ser espontáneo,
qué dicha!,
ya que por lo visto es lo que se lleva ahora
(aunque a mí me gustaba más el tractor),
"pero... espere", "he de...", "ya, es que...",
"aun así quiero...", "sí?, seguro?, y si..."
oh! perdón soy espontáneo
oh! perdón lo he dicho sin pensar
oh! perdón me ha salido de adentro
(pues, cierra la puerta!!!!)
gracias, gracias son muy amables,
ustedes lo comprenderán
sí, ya sé, eso le puede pasar a cualquiera
(a cualquier imbécil, añado yo)
pero… y las comas? y los puntos?
No hombre! eso no es ser espontáneo!
ya, ya… disculpen
soy espontáneo, no lo recordaba…
(menudo manifiesto de ignorancia, por no decir de gilipollez)
me marcho a otro asunto,
a recapacitar
(que así no me entenderán),
chau.
Pero ¿Y la felicidad de vivir en el redil? ¿Para qué perderse en soliloquios enrevesados si de nosotros no hay nada aprovechable? Tal vez, simplemente, por grandeza. Dijo una vez Gala: el náufrago es mayor que el mar, porque el mar no sabe que existe. Así que nuestra conciencia, oscura, agreste por momentos, es el único camino para sentir con mayor peso la vida.
ResponderEliminarChapeau, compañero de naufragio.
EliminarY así y todo, hay un tipo de espontaneidad cuya grandeza evita el naufragio en aguas vulgares. Es la espontaneidad que viene precedida por una práctica consciente, por un insistente trabajo de repetición, que es fruto de profunda sabiduría y no de estupidez improvisada. Ello se ve en muchos casos de interpretación musical, en los que años de práctica, de mucho trabajo minucioso, permiten momentos de abandono en que la música fluye con vida propia, dando la sensación de que el intérprete no tiene ningún control sobre el suceso en sí. Cualquier acto creativo -el propio vivir incluido- permite este tipo de espontaneidad, pero siempre precedido de un profundo cultivo de la consciencia.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo amigo Tao-ré. La espontaneidad es un acto cuyo resultado varía, y mucho, según lo cultivado que esté el espontáneo. Por ello, considero que es una pena que la riqueza propia de la espontaneidad esté oculta por aquellos que la utilizan como pretexto a su necedad.
EliminarQuizá "aquellos" utilizan su necedad como pretexto a su espontaneidad.
ResponderEliminarO quizá, la necedad (o un pensamiento necio) los utiliza a ellos espontáneamente.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo, compañero. Yo añadiría, además, que es posible que nuestra espontaneidad pueda calibrar la propia necedad.
ResponderEliminarSomos grandes necios al no entender la verdadera espontaneidad.
ResponderEliminar¿Hay alguna diferencia entre entender y no entender?
ResponderEliminarEl poder entender no entender, dijo el lobo a la luna.
EliminarAúúúúúúhh!
ResponderEliminarBEEEEEEEEE!
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